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En esta época en donde todo el mundo tuvo que ponerse en pausa, en donde nos dimos cuenta que la vida es fugaz, en donde creemos que un año más significa que el tiempo se nos va de las manos y en donde festejar nuestro cumpleaños ya nos pesa porque ya estamos más cerca de los 30´s que de los 20´s, es difícil no replantearnos las cosas todo el tiempo, y aunque toda la gente nos dice que tenemos mucho por delante, a veces no se siente así, nosotros no lo sentimos así y entonces nos ponemos a reflexionar sobre tantas cosas, nos hacemos preguntas que toda la vida nos hemos hecho pero ahora si nos las hacemos EN SERIO… ¿estoy en el lugar correcto?, ¿esto que hago me hace feliz?, ¿las personas de mi vida dan valor a ella?, ¿creo en el universo, en Dios, en el destino?, ¿quiero tener hijos?, ¿Me quiero dedicar a esto toda mi vida?, ¿estoy ahorrando lo suficiente?, ¿QUÉ QUIERO? y nos cae el veinte que esto ya no es un juego y que entender al SAT y pagar nuestras multas, se vuelven temas del día a día que tenemos que resolver nosotros, y entonces ahí tomas un respiro, y te das cuenta que crecer, crecer cuesta.
Pero también tienes fé de que, como dicen todos, viene la mejor parte y de que estarás listo para recibirla con un gin, tus mejores amigos y los brazos abiertos… pero sobre todo con la certeza de que en ti no quedará nada y si después de todo las cosas no salen como lo planeaste y te das cuenta que no estás en el camino correcto, ¿te digo algo? NO PASA NADA, hay tiempo, a veces queremos correr demasiado rápido, pero no está mal ir lento, no está mal poner el freno de mano de repente. Es de valientes atreverse, pero sobre todo es de valientes volver a empezar. Los grandes sueños de nuestra vida van a costar, disfrutemos el camino y brindemos por el HOY.
